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CERTAMENES DE CREACION LITERARIA

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Otro Anónimo, <> / 4 Junio, 6:19pm  
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No se preocupen, ahora no hablaré de ustedes, otro día será, este es un comentario para nuestro dilecto Roberto. Bien por la crítica que has hecho del texto de Jorge Terrones. La aplaudo. Estoy seguro que los ánimos destructivos te llevarán por el buen camino de la discordia y la enemistad. Aunque honestamente, por momentos se me cae de las manos, perdona el lugar común, pero supongo que lo entiendes. Divertidos clichés algunos, otros regulares, los más muy, pero muy planos, aburridos; claro, no doy ejemplos porque no podría defender lo que digo. Sin embargo en el camino andas. Por lo demás, concuerdo contigo Roberto e incluso le repito a Jorge (con mis observaciones): Por una parte, si se desea hacer una crítica literaria en forma ¿por qué hacerla de libros cuya edición es casi histórica? (Sería absurdo, sólo ve los casos de Johnson o Steiner o Bloom o Derrida) ¿Qué pasa con las ediciones, los autores, los recursos recientes? ¿No son dignos de tu atención? (Porque has hecho dos textos críticos y eso me deja clarísimo que sólo lees libros viejos, dos ejemplos marcan claramente la tendencia). La crítica literaria es un género periodístico y no (como dice Anónimo) ensayo, (de ahí lo absurdo de los cientos de departamentos de literatura comparada y de Jakobson, Richards, Barthes, Greimas, etc.), es texto efímero (¿quién lee ahora a Johnson, quién leerá a Bloom mañana?) que debe causar impacto en el momento sobre libros de actualidad (Y esos dos hablaban de Shakespeare, ignorantes) ¿Nos gusta la crítica literaria –en serio, vamos- o nos gustan los blogs (porque para blogs, pues “El canon occidental”)? Porque la crítica que leo ni es formal y estructurada ni es informal y espontánea (y todos sabemos que todo o es blanco o es negro). Y recuerda bien cómo te repitió una y otra y otra vez tu querido maestro Ávila Storer: “O todo tiene sentido o nada lo tiene” (Y para sentido, yo).

Lo que me parece gracioso son tus preocupaciones por los recursos económicos usados en un libro que se publicó ¡hace casi una década! (Qué te importa que haya hecho ediciones horribles, publicado libros pésimos, después de ¡¡¡casi una década!!! no me pueden reclamar) Pero qué chistoso (Ja ja ja). Si se va a hacer una crítica institucional, política, pues vamos a lo grande (lo que yo hice es tan poca cosa) ¿Por qué no hablar de los recursos públicos usados en estadios y equipos de futbol? (eso sí importa, pero hablar de libros y publicaciones es poca cosa), ¿del uso de recursos del Estado en obras religiosas? (o sea, hablemos de lo que hablan todos, crítica de arte, para qué) No sé, del posible nexo del narco con algunos políticos, por ejemplo, o la censura contra los periodistas en Aguascalientes (y claro, no doy nombres, no firmo nada, porque yo tampoco lo haré, nomás trato de desviar la atención). Al menos de las formas de inversión actual del erario público en cultura ¿O qué? ¿Tu preocupación política fundamental es un libro publicado hace diez años, cuyo autor además dicho sea de paso merece todo tu reconocimiento por bla bla bla? (porque como dije, dos textos tuyos me dejan claro todo lo que te interesa, y bueno, yo no he publicado nada sobre todo lo que dije antes, lo que desde luego te deja claro que mi preocupación fundamental no es la cultura, sino que me digan que trabajé pésimamente) No seas tímido (sé como yo, bien aventadote).

¿Cuántos escritores en bruto se habrán perdido en el camino por continuar publicando a los de siempre? ¿Qué carajos es un escritor “en bruto” (y qué carajos quiere decir “carajos”)? ¿Cómo demonios se “perdieron en el camino” por el libro de Juan Pablo ? (se habrá perdido el mundo de un buen libro por publicar un mal libro, pero no más; es decir, se perdió uno por cada librajo que edité no todos por el de Juan Pablo) Es una acusación absurda, estulta ¿Quiénes eran “los de siempre”? ¿Quiénes eran los inusuales, los nuevos? ¿No eran entonces Ía Navarro, Karla Ortiz (que por cierto ganó un premio nacional con un libro intolerablemente malo), María Fernanda Manzo…? ¿No publicaron entonces? ¿No existía la revista Garabatos donde escribían aquellos que no llegaban a los 18 años? ¿Conoces las antologías donde se publicó, por ejemplo, a Etna Valdivia, Iván Aguilar, Asunción Rangel, Érika Martínez? ¿Qué edad tenías tú hace diez años, Jorge? (¿te das cuenta? Por eso, niñito, no podemos hablar del Quijote, no habíamos nacido, a ver si ahora sí te queda claro) De cualquier manera, ¿de dónde sacas que había que publicar sólo a los más jóvenes o desconocidos? (también había que publicar a los más viejos y conocidos, aunque no supieran escribir).

¿Por qué se publicó el libro? (¿te atreves a preguntar por qué se publica un libro con recursos públicos?, ¿te atreves a cuestionarlo?)¿Cuáles fueron en aquellos lejanos entonces los endebles o macizos criterios? Pues pregunta a los miembros del entonces consejo editorial (en el que yo no tenía ni voz ni voto y a los que obedecía ciegamente cuando me pedían que tradujera textos para Talleres a partir de cualquier idioma imaginable) que los tienes muy cerca, era público, sí se reunía, sí discutía, no censuraba como hoy se hace (porque ya ves que ahora ni crítica literaria se puede hacer) y tomaba decisiones sin presión de nadie (ni del buen gusto, ni de los mínimos requisitos para que una obra sea legible, nada). Y los criterios no eran “rotundamente vagos”. Se entregaban dictámenes muy claros con razones específicas de su publicación o negación (que por supuesto no tengo, ni puedo probar, ni enseñar). El que ahora no se hagan esos dictámenes no significa que nunca se hayan hecho (ni el que yo tampoco lo haya hecho).

Cambiando de tono (este agudo tono de llanto ya me lastima la voz), agradezco tu crítica. Me siento feliz que hayas retomado el libro (por fin alguien lo leyó, porque yo los dejé en bodega). Ni me acordaba de sus detalles (porque ni lo leí). Me trajo un dejo de nostalgia vieja (ya ves cómo es la nostalgia vieja, más dolorosa que la nueva). Es una crítica muy mal hecha ‒con las patas‒ pero muy, muy, muy bonita (porque ya ves que yo de crítica sé un montón). Ah. Yo no la publicaba sin editarla antes, eh (ya experimenté publicar decenas de libros sin editar, con las patas e incluso sin haberlos leído y ya ves nomás que mugres).

Salud y talento (y va este ejemplo de texto bien hecho y feo para ti)

Roberto Quevedo (comentarios a cargo de Otro Anónimo)

(P.D. Ya vimos cómo en este sitio los anónimos reciben su escarmiento, espero que no sea censurado este comentario.)

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