Nuestro Aguascalientes siempre ha
sido una pequeña parcela en el territorio nacional y son pocas las resonancias
que ha tenido en éste, claro está, con excepción de las relacionadas con la
Soberana Convención Revolucionaria (que sólo recordamos en las clases de
Historia), la Feria Nacional de San Marcos y, reciente y tristemente, las
vinculadas con el narco; sin embargo, ¿alguna ocasión, querida lectora y estimado
lector coetáneos, pasó por su mente cómo pudieron ser las noticias de nuestra
ínfima ciudad hace cuarenta años? No imagine usted las ya consabidas “grandes”
noticias que siempre aparecen a ocho columnas, por ahora me gustaría situarla y
situarlo en esas pequeñas noticias ubicadas en lo más hondo del documento
periódico, ésas que a todos nos interesan, toda vez que nos veamos retratados
en un huequito de la página, pero que, evidentemente, al 99.9 % (parafraseando
ese porcentaje infalible que elimina todo desinfectante contra las bacterias)
de la población le importa muy poco, por no decir nada. Me refiero a las notas
de sociales... tan inútiles y tan necesarias para egoteca, pues aunque
sostengamos que son para el recuerdo, la primera reacción ante una nota en un
diario local (y no se diga nacional) es: “¡Ya me viste en el periódico! Me
entregaron un Diploma por devorar 30 burros de la López Mateos en 25 minutos”,
seguido de los consabidos chismes que tanto sabor y movimiento ponen a nuestras
vidas; “¡El martes 25 de marzo salió Fulano Ramírez en sociales, ¿viste con qué
mujer más fea fue a casarse!” o “¿Recueras a Menganita Pérez? ¡¿No?! Pues
déjame decirte que el otro día la vi en la sección de Sociales y vieras qué
gorda se puso”, etc. En fin, nada mejor que una buena dosis de noticias ajenas (léase
chismes) para alegrar los corazones de esas creaturas tan terriblemente
fantásticas que son los seres humanos. Así pues, querida lectora y estimado
lector, en esta ocasión comparto un poco más de las curiosidades encontradas en
la investigación que hace algunos años llevamos a cabo con motivo de la
recuperación de la obra poética de Desiderio Macías Silva, publicada en el diario
el Sol del Centro, de Aguascalientes, entre 1946 y 1980. Se trata de un par de
páginas de la Sección de Sociales de un ejemplar del año de 1946. Para muestra,
basta un botón:
Enfermo
Recluido en sus habitaciones de
Madero 150, se encuentra el niño Víctor Jesús de la Mora, hijito de nuestro
particular amigo Dn. Jesús M. de la Mora, ampliamente conocido y estimado en
nuestros mejores círculos sociales y comerciales.
La nota
anterior es doblemente curiosa: por un lado, ¿acaso las noticias “relevantes”
del Aguascalientes de 1946 eran tan escasas que los diarios se veían en la
necesidad de llenar espacios con información tan linda (no es broma, en verdad
la nota es una joyita) como la citada?; y por otro lado, nótese en la nota (disculpe
usted, no pude evitar parafrasear el lenguaje periodístico) que el estado de salud
del niño pasa a segundo término, para enfatizar la amistad y distinción del
Señor Don Jesús M. de la Mora, hecho que resulta más importante que dar a
conocer la enfermedad que padece el niño y si ésta es grave o no... en fin,
quizá los reporteros evitaron tales detalles, con el objetivo de no caer en el
amarillismo.
Ojalá sean de
su agrado este par de páginas de hace cuarentas años. Que tenga usted, querida
lectora y estimado lector, un agradable inicio de semana.