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Me gusta mucho el fútbol y poco las estadísticas. El debate de quién es el mejor jugador me parece irrelevante, ya que por lo regular colocan en esa lista a los siguientes: Maradona, Pelé, Cruyff, Di Stéfano, Beckenbauer, etc. Si se quisiera, realmente, discutir algo, sería una lista del 2 hacia abajo; y entonces sí volver, con su destacada excepción, a los nombres anteriores: Pelé, Cruyff, Di Stéfano, Beckenbauer. El actual director técnico de la selección argentina de fútbol ha tenido una vida marcada por el éxito en el terreno de juego, de irregularidades poco fuera de éste, de fanatismo en las gradas, y de excesos afuera del estadio. La trayectoria del 10 (un número que en una persona es motivo de análisis) es del tipo de historias que busca Hollywood: el chaval que creció en un barrio muy humilde pero que un día tuvo un sueño y trabajando en ello lo convirtió en realidad sin que nadie lo ayudara; llegó a la cima, lo ganó todo; y en medio: drogas y mafias futbolísticas. ¿Apetecible historia para las cámaras? You bet. En hipótesis: éxito seguro. Pues bien, la realidad es otra. Se ha intentado llevar a la pantalla la historia de Diego Armando Maradona y no ha salido bien. Aquí un ejemplo (espero lo soporten): http://www.youtube.com/watch?v=c_RZDjKEGh4

 

 

 

 

Me pregunto por qué no se puede hacer una buena película sobre un futbolista. Resulta que las películas sobre deportistas tienen cierto éxito si y sólo si provienen de deportes cinematográficamente consolidados -claro está, en gran medida, por la afición norteamericana: básquetbol, futbol americano, béisbol, y, el más susceptible de ser filmado, el box. Tal vez sea este último el más fácil de desarrollar porque las historias de los boxeadores suelen tener esas carencias y esos excesos que logran captar la atención del público. El fútbol ha intentado colarse sin conseguirlo en ese mundo. El punto es que hay algo que es más atractivo en un boxeador que en un futbolista. El riesgo de morir es latente en cada pelea, en el fútbol no. Por ello quizá la mejor forma de que el fútbol se apunte en las pantallas sea el documental.

Hace unos días vi Maradona by Kusturica. Documental de 90 minutos (aprox.) filmado entre Europa y Latinoamérica; realizado, evidentemente, por el director serbio y ganador en Cannes: Emir Kusturica. La única película que había visto de él es Underground: sí, la que tiene música de tambora. Me esperaba un proyecto brutal: el ascenso olímpico y la caída dolorosa de un tipo que le dibujó una sonrisa prolongada a todo un país -quizás a todo un continente- con su manera de jugar; ver en el documental miseria y grandeza, entre muchas otras alternativas. De inicio me pareció una idea extraordinaria que un tipo alejado del furor latinoamericano del fútbol filmara al mejor representante que levanta esas pasiones ultra fanáticas; desgraciadamente no fue así. Parece que Kusturica no entendió muy bien con quién estaba parado. Hay mucha gente importante que no supo aprovechar para su historia: tuvo enfrente a Evo Morales, Hugo Chávez, Manu Chao, etc., y no es que estas personas sean unos intelectuales -ya sabemos que no- pero alguna aportación valiosa pudieron haber ofrecido al documental.

La película del serbio se queda muy corta. En resumen se habla del Diego adorado por la iglesia maradoniana, del Diego “revolucionario”, del Diego amigo de Chávez y Castro (no se abunda nada en este detalle). Kusturica llama a Maradona el Sex Pistol del fútbol y afirma, como si lo conociera muy bien, “si no hubiera sido futbolista, hubiera sido un revolucionario”, yo lo dudo, si no hubiera sido futbolista, pues eso, no hay Maradona. Y por lo mismo de que lo considera una especie de voz del pueblo, lo hace hablar a de política como si fuera un tipo estudiado; aunque en realidad le estaba preguntando una opinión (sobre Bush y drogas) a un tipo cuyas palabras, en ese entonces, quizás iban a tener mayor repercusión que las del mismísmo presidente Krischner. Acaso el detalle más interesante del documental sea la opinión sobre el partido Argentina-Inglaterra del 86 -más allá de la mano de dios-, donde, Diego afirma: “estábamos jugando por nuestros muertos” (recordar la guerra de las Malvinas). Comentarios así es lo que yo esperaba, donde Diego pudiera hablar con cierto conocimiento, y no malgastar el rollo de película en declaraciones como “detengamos a esa basura humana que es Bush” Para eso mejor escuchar a otras personas, no a un futbolista. Además, como fue filmado por etapas (alrededor de 5 años), se ve al argentino en sus distintas facetas (físicas): gordo, delgado, liposuccionado, etc. Lo atractivo de Maradona, a parte de sus increíbles goles y precisas asistencias, es su relación con el poder, la manera en que el pueblo argentino lo quiere, la relación entre Napoli y Diego, las mafias, mundiales, etc. Quiero decir: no se habla del 78, no intervienen conocedores de fútbol en plan científico (pienso en Menotti), no hay opiniones elaboradas por intelectuales (incluso si no les interesara el fútbol, el simple hecho de analizar la religiosidad que ciertas personas ponen en Maradona, es suficiente); no hay mención del famoso caso Branco contra Brasil en el 90; no hay comentario sobre el último penal del mismo mundial; no hay mención del himno argentino en la segunda final contra Alemania; en fin, una apuesta muy pobre al mundo que envuelve a Maradona.

Una cosa que me pareció desagradable es que Kusturica aprovechara el espacio para hacer promoción de sus otras películas ya que continuamente hace referencias a sus filmes. Y bueno, lo entiendo: trata de asociar una vida que no comprende con algo que sí, como lo son sus películas. Esto es que el documental parece más el trabajo de un ligero aficionado con dinero que quiere filmar a Maradona y hacerle una entrevista mediocre; verle cantar y bailar; fumar; jugar unos minutos con él; llevarlo a que conozca a su familia; hacerlo participar en uno de sus conciertos (se debió quedar en la música de banda: Emir Kusturica and the No Smoking Orchestra). Y lo más triste, el documental no sirve ni como introducción a Maradona. Si esto se convirtiera en libro, al menos desde mi punto de vista, no llegaría ni a Maradona for Dummies. Habrá que seguir esperando un trabajo que más o menos se equipare al realizado por Scorsese con Bob Dylan.

 

Mientras tanto, un regalito. Como el tradicional mes del amor ha sido sustituido e invadido por zombies

 

(Guardagujas 7, naturally)...

 

Pues desde acá me pongo a tono: Zidane, Ronaldo y, claro, Maradona en versión zombie.

 

JT

Jorge Terrones | The Insolence of office | 4 Febrero, 10:38am
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