INICIO

Este sitio es llevado hasta usted gracias al auspicio de DUXPOINT

DUXPOINT
CERTAMENES DE CREACION LITERARIA

Visitantes en linea:6
Visitantes de hoy:58
Total de visitantes:599015

Imagen Aleatoria

.

 

 

 

Búsqueda

   

Un tipo disparó, hace menos de un año, contra varias personas en una estación de metro de la ciudad de México. Las imágenes continúan aislando las emociones en un sector donde sospecho guardo mi temor. Esperaría equivocarme al decir que esto no ocurre frecuentemente en el país; pero la situación es otra. A ese señor la sociedad le escupió con la mirada porque fue evidenciado en un par de videos. En esa ocasión yo no dirigí mi atención al lunático aquel con la pistola, sino en las personas: sus rostros se unificaron, el miedo las regía. Las entendía perfectamente.

Ya se ha dicho que México es un país de contrastes: los pobres son muy pobres, los ricos, son muy ricos. A mí, esto último, me entristece; sin embargo, hay otras situaciones que me hacen llegar a un escalofrío pletórico: asesinatos, secuestros, narcotráfico, etc.

Leí Huesos en el desierto de Sergio González Rodríguez: me aterran los hechos. Veo ese libro y luego veo en perspectiva esa zona del país (Juárez), y no encuentro consuelo. Y después echo un vistazo a Aguascalientes: me tocó conocerlo cuando la tranquilidad -de verdad- era casi inaudita. Hubo sus cosas, claro, como en todos lados; pero jamás balaceras en cualquier punto del estado, donde los civiles se confunden, los policías los confunden, y los civiles no identifican a los policías (pienso en Orwell -¿cómo no hacerlo? En el final de Rebelión en la granja). En lo personal, ver una patrulla o una camioneta blindada me producen la misma sensación: desencanto. No entiendo, sinceramente, el rumbo que está llevando el estado, mucho menos el país. Sólo sé que, en algún momento, como sociedad, llegaremos a admitirles -y esto es horrible- cualquier cosa siempre y cuando -los que ocupan el rol de “malos” en el estado o país- dejen de matar gente. Decir “¡ya basta de muerte!” no es un hacer.

Como escritor, conscientemente, he hablado desde el dolor y muy pocas desde el terror. Hace un año publiqué, aquí mismo, un poema que me ayudó a liberarme, entonces, del desprecio estridente por la vida: gente matándose sin piedad. Ese texto aún me persigue porque el punto de partida de ese poema sigue en mi cabeza. Hoy reflexiono sobre ese día: ¿cómo es que llegamos a ese punto?

Últimamente hay una preocupación latente en el país: ¿qué hacer con tanto terror? No concibo respuesta concreta; sólo llego a abstracciones. No quisiera que otro Alonso -en otras circunstancias, claramente- escribiera: México es un país de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).

Personalmente, estos días, igualmente, me obstaculizan el bienestar (motivo que no hay necesidad de explicar aquí pero que condiciona, hoy, mi escritura). Descreo del derecho a nivel particular, y, en abstracto, de la justicia a nivel social. Esto no es ninguna carta, ni una catarsis, es un texto de un inconforme que no logra proponer una solución -quizá porque no la hay. Este 2010 ha sido llamado “del bicentenario”. No logro ver por ningún lado un momento para festejar.

JT

 

Jorge Terrones | The Insolence of office | 11 Febrero, 6:00pm
Trackback URI: http://www.mexicokafkiano.com/jaws/index.php/trackback/1293

Dejar un comentario







Fuentes XML de comentario: RSS | Atom

Búsqueda en Google